Einstein decía que si las abejas desaparecieran del planeta, a la humanidad nos quedaría cuatro años de vida. Y es que son considerados los seres vivos más importantes del planeta. Sin embargo, siguen siendo una especie en vías de extinción por el cambio climático y el abuso de pesticidas.
Por eso se celebra este día desde hace cinco años. Empresas e instituciones contribuyen al desarrollo sostenible de nuestra sociedad desde el respeto al bienestar de las abejas para un futuro en el que la polinización siga siendo posible.
Son tan importantes porque cuidan del ecosistema. Son las responsables de que las flores se reproduzcan (ellas solas polinizan 71 de las 100 especies del mundo). Sin ellas, no existirían las plantas ni las flores. Y sin estas, ni oxígeno ni alimentos.
Exactamente igual que ocurre con la vida de las mujeres. Y te contamos por qué.
Algunos secretos de su modo de vida…

… y cuánto nos puede ayudar conocer su manera de funcionar para la nuestra.
Empezamos por contar que existen tres castas: la reina, las obreras y los zánganos (machos). Todas ellas tienen claros sus ciclos, saben perfectamente cuándo pasan de uno a otro; de hecho cuando llega el momento, tornan todas al mismo tiempo, como avisadas por una alarma interior.
Lo hacen de manera espontánea, sin inmutarse. Nada que ver con nosotras las humanas, para quienes todo cambio en el ciclo de nuestras vidas es un tabú. Es más, en muchas ocasiones lo vivimos como algo traumático, como por ejemplo la menopausia.
De ahí la importancia de lo que no nos cansamos de repetir: conocer en qué consiste cada fase de nuestra vida y lo que le va a pasar a nuestra piel, a nuestro cuerpo y a nuestro cabello, a nuestro humor y a la capacidad de ilusionarnos tiene que ver con alcanzar ese bienestar global tan ansiado.

Sabemos de sobra lo que ocurre en cada fase, e igual que las hormonas del embarazo mejoran la turgencia, las glándulas sebáceas provocan acné en la adolescencia, o ‘las reinas’ perdemos jugosidad en la piel durante la menopausia, se trata de vivir cada etapa con placer, orgullo y autenticidad.
¿Cómo? Teniendo en cuenta nuestra alimentación, la práctica de ejercicio, las pautas de sueño y el ocio elegido, así como compartir tiempo de calidad con nuestras personas favoritas y con nosotras. Y por supuesto, cuidarnos y sentirnos guapas frente al espejo. Siempre. Sea la etapa que sea.

La dedicación básica de las abejas es producir polen, miel, jalea real, cera, propóleo y veneno, y proteger a la reina (que pone 2.000 huevos al día) para garantizar ese sistema jerárquico. Tienen 170 receptores olfativos, y una esperanza de vida de unos tres años.
Así funcionamos las mujeres, trabajando y proveyendo en macro (la sociedad) y en micro (familia, amigos, equipo, entorno…) de todo lo necesario para que siga funcionando y a la vez se siga retroalimentando. Y cuidando de las ‘abejas reinas’, nuestras antecesoras.

Se trata de un sistema absolutamente perfecto que sirve para preservar el mundo en el que vivimos. Revisemos los manotazos de antaño en los almuerzos veraniegos cuando una se acercaba al mantel. Y de paso, ayudémonos obreras y reinas. #Savethebees





