Hablemos de belleza madura, señora

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Como tantos otros temas relacionados con nuestras vidas, las de las mujeres, ese momento en que desaparece la regla de nuestras vidas, silenciado durante años (diríamos miles), empieza a salir del armario.

Y no podíamos dejar de hablarlo cuando acabamos de celebrar este miércoles el Día de la Menopausia.

¿La razón de su epifanía? La principal podría estar en el aumento de la esperanza de vida, sí, pero también en que estamos aprendiendo a normalizar y naturalizar esas “cosas” que nos ocurren a todas pero de los que hasta ahora nos costaba hablar. Sin complejos.

De hecho, poco a poco empezamos a hablar de las ventajas que supone la bajada de estrógenos, como por ejemplo la de asumirnos a nosotras y a nuestro cuidado de un modo “más egoista” para ser capaces de autoenfocarnos.

Eso en lo que se refiere a nosotras, porque en cuanto a la relación con la pareja, también se vienen cambios.

Las uniones de pareja para toda la vida empiezan a descender. Las segundas oportunidades campan a sus anchas, y el deseo de seguir disfrutando del cuerpo propio y el del otro se extiende en el tiempo, exactamente hasta el final de esto que llaman vida.

El edadismo, ese temazo…

Este ‘palabro’ que no vas a dejar de escuchar en los próximos meses habla de la discriminación social por razón de edad. Y el primer aspecto en el que se declina es en el lenguaje, aunque también en la manera de perpetuarse los estereotipos asociados a la madurez.

belleza madura

Por ejemplo, queremos reivindicar que no hay “cortes de pelo para mayores de 50”, sino cortes de pelo a elegir cuando el cabello empieza a adelgazar (igual que lo hace la masa muscular, por ejemplo).

Que no hay “pocas ganas de salir”, sino deseo de centrarnos en nosotras y ser capaces de darnos permiso.

Que no es que “no tengamos ganas”, sino que somos más exigentes en la manera en que queremos recibir placer.

Que no es que “estemos agotadas2, sino que nos gusta regalarnos un parón mucho más de vez en cuando.

Que no es que “estemos secas”, sino que nuestro cuerpo necesita un extra de hidratación, o lubricación. Que ya no es sólo la cara la que demanda atención.

Se trata, sin más, de una percepción más amplia de nosotras mismas y nuestras necesidades.

Mito tras mito en el climaterio

Hoy, además de empezar a hablar de lo que ocurre en la menopausia (desde los primeros desarreglos hasta que la regla desaparece por completo), nos damos cuenta de que el mundo y las conversaciones sociales están plagadas de lugares comunes que no son ciertos.

Cuanto más sabemos, menos miedo tenemos a esta etapa. Tenemos la suerte de vivir en un mundo donde no existe un solo problema sin solución. Sólo hay que mirar de frente y hablar, preguntar y consultar sin tapujos.

Terminamos el post de hoy recomendándoos dos momentazos que estamos seguras que váis a disfrutar: nuestro último capítulo del podcast en el que hablamos de menopausia con Elena del Estal, nutricionista, y Adriana Fernández, psicóloga.

Y por supuesto, el libro que acaban de publicar ambas: ‘Señoras’. Porque es lo que todas somos. ¡Y a mucha honra!

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