¿Conoces el método Curly?

El cabello rizado es uno de nuestros favoritos. Nunca dejó de serlo incluso durante los años de hegemonía de cabellos lisos como tablas y estiramientos japoneses. Es más, dice una leyenda que la fibra perfecta es la del cabello rizado.

La razón es parecida a lo que hacíamos con las cintas del lazo de los regalos para crear bucles. Para las mayores de 50, tomábamos la punta de una tijera y afinábamos la superficie de la cinta para que se enrollara hacia sí misma.

Esto es exactamente lo que le pasa a un folículo piloso de patrón elípitico, que se retuerce en sí mismo formando una especie de “S” de mayor o mayor apertura y diámetro.

Pero, ¿por qué si una melena de rizos esponjosos es tan bonita, resulta tan difícil de ver incluso en los medios de comunicación? Ajá, porque necesita muchísimo mimo y mantenimiento. Conseguir un rizo perfecto y que se mantenga en el tiempo es tarea de titanes.

¿La buena noticia? Que cuando ya le has cogido el tranquillo, es una ma-ra-vi-lla. Y el llamado “método Curly” viene a poner más fáciles las cosas. Te contamos en qué consiste:

Lorraine Massey tuvo la culpa

A esta peluquera americana (ella misma con un melenón envidiable de rizos con vida propia) se le ocurrió un buen día hacer públicas una serie de pautas que ella siempre seguía a la hora de tratar y peinar las melenas (y no tan melenas) de sus clientas con cabello ondulado, rizado y afro.

¿Y qué hizo? Bajo un compendio llamado ‘Curly Hair’, the Handbook se le ocurrieron algunos mantras que enseguida dieron la vuelta al mundo:

  • Adiós champú. No significa que abras una cruzada contra él, sino que limites su uso, y sobre todo de siliconas, sulfatos y aceites que no sean naturales de primera presión en frío (el nuestro de almendras con vitamina E o el de rosa mosqueta son una delicia para el pelo).
  • Este método propone de vez en cuando “lavar” el cabello sólo con acondicionador (en medios y puntas, claro está) aplicando únicamente agua en la raíz.
  • Tras lavarlo, no lo envuelvas en una toalla, simplemente aprieta esta contra la fibra para quitar el máximo de humedad, pero sin frotar, sólo apretando como harías con un jersey de lana que acabas de lavar a mano.
  • Nunca lo cepilles en seco porque eliminarás su pátina natural de grasa. Hazlo siempre en mojado, y si lo haces con los dedos en lugar de con un peine, mejor que mejor.
  • Racionaliza el secador y aléjalo de cualquier fuente muy elevada de calor. Si lo dejas secar al aire, estrújalo cada poco tiempo entre las palmas de tus manos, y si usas el difusor, que sea desde un secador de mano con la posición de menor flujo de aire, siempre tibio.
  • Utiliza lociones y pociones súper hidratantes y nutritivas para retener la humedad.
  • Toda la hidratación que imagines nunca será suficiente, así que aplica doble ración.
  • Abusa de las mascarillas, es decir, aplícalas cada vez que te laves el pelo. Nuestro Bálsamo 360, por cierto, creado para tratar a las pieles más delicadas, también es infalible para el cabello.
  • Elige bien tu corte de pelo y no hagas experimentos. Porque un cabello rizado puedo hasta cuadruplicar su longitud cuando lo estiras (y viceversa).
  • Cuidado con los químicos de los productos.
  • Ten paciencia, porque el pelo tiene vida propia y podría tardar entre dos y cuatro semanas en adaptarse al nuevo método.
  • Como en todo, las adeptas a este método utilizan todo tipo de astucias; las hay que lavan su cabello cada dos días, o una vez con champú y otra si, que utilizan secador y difusor, que se quitan antes del humedad, que arrancan con todo mojado…
  • El método Curly es un mundo, y como tal te animamos a que lo explores.

¿Por qué no lo pones en práctica, elijas los pasos que mejor te van y compartes tus hallazgos?

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