Todo al “black”

negro tendencia

En Ángela Navarro nos declaramos ‘blackistas’. Para nosotras “black is black” y “black is back”, siempre. Porque aunque ha tenido sus más y sus menos, el negro nunca se acabó de ir del todo.

Nuestra oda al ‘black’ hoy, más allá de campañas comerciales relacionadas con el ‘friday’, tiene forma de homenaje a nuestro color favorito.

Es el color que gana en nuestros armarios. Es sobrio, pero destaca la alegría. Es serio, pero se ríe de todo y de todos. Es esencial, pero se puede prescindir de él. Es eterno, poderoso, paradigma del ‘no color’ y soporte de la elegancia.

Es el tono del duelo, del respeto. Es lorquiano, sereno y rotundo. El orden y la rebeldía, el lamento y, a la vez, la negación de la sumisión. Y sobre todo, no necesita de la luz para existir. Él solo es el elogio de la sombra, el barniz de la humildad y la dignidad.

El Pantone más oscuro en la historia

En el cabello, son los años 20 y el bob de Gabrielle Chanel. En moda, es la percha perfecta, el fondo de armario perenne y el eterno e imprescindible ‘little back dress’, con el que Madame Coco se hizo universalmente famosa.

Es el color de la tinta impresa, la evolución de los primeros pigmentos que se encontraron en las cuevas prehistóricas que se conseguían con maderas carbonizadas.

Para los egipcios era el color de la fertilidad (por ser el fondo del Nilo de ese color), y también porque Anubis, el dios del inframundo, tomó la forma de un chacal negro para ofrecer protección contra el mal a los muertos.

Para los romanos, sin embargo, se tornó en símbolo de la magia y la brujería, de la muerte y del luto. A la muerte se le llamaba en Roma ‘la hora negra’.

Continuó su curso a lo largo de la historia hasta que llegó Newton y su descubrimiento del espectro de luz, y lo excluyó, junto al blanco, de la carta de colores para siempre… hasta que llegaron los artistas del siglo XX y lo recuperaron con todo el júbilo del mundo.

Y es que hay un antes y un después de 1915 para el color negro, cuando el pintor ruso Kazimir Malévich presenta su polémico ‘Cuadrado negro’, que dio lugar a un auténtico debate internacional acerca del color más sobrio del mundo.

En su afán por deshacerse de la figuración, el artista quería expresar la esencia, y sólo la esencia, de las cosas. El cuadro generó tanta polémica que fue concebido incluso como símbolo de una nueva religión, otorgando a su abstracción hasta un trasfondo político.

Y por qué no decirlo: para nosotras, el negro nunca es tan negro como cuando yace sobre fondo blanco, el lienzo sobre el que descansa toda su potencia.

Por eso elegimos ese binomio para nuestra línea ADAPTA. Porque no hay nada más sencillo que llamar a las cosas por su nombre. Negro sobre blanco. Sin aditivos. Como ADAPTA.

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