Día Mundial de Salud

Con el mensaje ‘Tu salud, tu derecho’ de este año, celebramos uno de los días que más nos gusta: domingo, 7 de abril, Día Mundial de la Salud.

La salud tiene muchísimos tentáculos y abarca numerosos aspectos desde los que incidir. En este día, nosotras apostamos por la salud mental desde el ejercicio, y el negociado de lo físico.

A menudo, la cabeza nos gobierna tanto que parece en muchas ocasiones que es ella la que camina, ella la que sostiene un libro, la que hace los abdominales (si no fuera porque duelen) o la que toma un bolígrafo entre los dedos.

De acuerdo, es ella la que da la orden, pero ¿qué pasaría si el cuerpo se negara a responder?  Rompemos una lanza a favor de nuestro templo: el cuerpo. Por ello, te damos unas pautas infalibles para preservar, por qué no, también la salud mental desde ahí:  

Porque la primera causa de muerte en el mundo es el sedentarismo y la falta de actividad (o más bien las consecuencias de no moverse), aquí van nuestros mejores consejos, pequeñitos y asequibles, como todo lo bueno:

Muévete así

  • Haz ejercicio de fuerza. ¿Sabes por qué todo el mundo habla de ello? Porque, a pesar de la que todos pensamos (quemar la grasa y sustituir su lugar), cumple dos funciones muy importantes: la postural y la respiratoria.

El músculo esquelético es el órgano endocrino más grande del cuerpo, y cuando se le estimula, segrega citoquinas y péptidos, sustancias que desencadenan procesos fisiológicos muy beneficiosos para el organismo como asimilar el calcio o mejorar el equilibrio.

  • Sal a la calle todos los días. No hay excusa. Hoy tienes aplicaciones en el móvil para elegir el momento de menos frío, menos lluvia y menos viento. Anota las cosas que sales pensando, y con las que te vuelves a casa.

  • Descubre la importancia de caminar, porque está demostrado que funciona en nuestro cerebro, nuestro corazón, y nuestra alma, como una meditación en movimiento. Si quieres saber más, hazte con esta lectura: ‘Andar, una filosofía’, de Frédéric Gros.

  • Haz las paces con las escaleras. No es que te vayas a olvidar ahora del ascensor, pero ¿por qué no te planteas, por ejemplo, que la primera vez del día que salgas de casa, subas andando las escaleras?

  • Si no te da tiempo a ir caminando o es una distancia muy larga, bájate una parada antes de cada lugar al que tengas que ir.

  • Cada vez que sientas ganas de quedarte repachingada en el sofá, baja a la calle y date una vuelta a la manzana. Te garantizamos que antes de doblar para volver querrás alejarte un poquito más porque tu cerebro se habrá activado y habrás recordado alguna gestión que hacer.
  • Monitoriza tu movimiento, y te darás cuenta de cómo hay una relación directa entre la cantidad de movimiento que aplicas a tu vida, y tu estado de ánimo.

Y hablando de monitorizar y, sobre todo, de salud: acabamos de lanzar un Cuaderno de Acompañamiento para pacientes en tratamiento oncológico, una herramienta maravillosa para hacer el camino más amable y que además es benéfico para la Fundación Ángela Navarro.

De hecho, su nombre, “de tu mano, paso a paso” le da aún más sentido a todo lo contado en este post.

Dicho esto, a partir de hoy… ¿te moverás más?

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