Abrazar embellece

El 23 de enero te sorprendemos con esta noticia: es el Día Internacional del Abrazo.

Sí, ese gesto que muchas personas parece que han olvidado. Y nosotras venimos a decirte que abraces todo lo que puedas, por favor.

Desde aquí queremos prestigiar el abrazo, darle voz y voto, defenderlo… y justificarlo. Ya no sólo en términos de amor y solidaridad, que también, sino en lo que se refiere a salud. Sí, como lo lees.

Últimamente se habla mucho de neurotransmisores y de hormonas, y de la importancia que tienen en todos los procesos de nuestro organismo. Pues bien, hay una familia de hormonas, llamadas “de la felicidad”, cuya actividad te venimos a contar.

¿Y sabes la razón? Que todas y cada una de estas cuatro hormonas son segregadas también cuando abrazas a un ser vivo. Fíjate si es importante.

Estas hormonas, primas carnales, son todo un cuarteto de oro, y se llaman dopamina, endorfina, oxitocina y serotonina. Aunque tienen en común que procuran tu bienestar, cada una tiene su función más específica.

abrazos

Su majestad la Dopamina

Es un neurotransmisor (la segregan las neuronas) que permite la sinapsis (la información entre neuronas). Nos permite recibir y transmitir información a nivel motor y sensorial, y está relacionada con la capacidad de recibir, sentir y expresar el amor.

Su carencia está implicada con la enfermedad de Parkinson y con la depresión. Y la manera de estimularla es el ejercicio, el autocuidado, los masajes, los aromas placenteros, el tacto de texturas agradables…

La analgésica Endorfina

En realidad, lo correcto es hablar de ellas en plural, ya que son un grupo de neurotransmisores implicados en el placer, pero también en el dolor. Las más conocidas con la Alfa, la Beta y La Gamma, y tienen más que ver con la autoestima de lo que crees.

Todas ellas se producen en el hipotálamo y se segregan con el ejercicio (la Beta Endorfina especialmente con el intenso), con la música que te gusta, cuando estás junto a las personas que quieres y cuando te reservas espacios íntimos que dedicarte a ti misma.

una mujer tendida en una bañera junto a dos botellas de champú.

La placentera Oxitocina

Seguramente, la primera vez que oíste hablar de ella fue en un entorno ginecológico. Y es que es la hormona que se segrega de manera natural para producir las contracciones que dilatarán el útero para traer a un hijo al mundo, y que participarán en la “subida” de la leche.

Se llama “la hormona del amor” porque también está presente en el orgasmo, y su pico se mantiene en las mujeres durante un buen rato después de la cumbre de la excitación. Pero no sólo se libera mediante el orgasmo, la oxitocina es capaz de entrar en acción con abrazos prolongados por más de 8 segundos.

La oxitocina también es capaz de fomentar la empatía, o sea, la capacidad de ponerse en el lugar del otro para comprenderle y conectar automáticamente con él.

Serotonina: la más feliz y vital

Además de reguladora emocional, la serotonina también participa en la sensación de hambre y de saciedad, por eso está también presente en el intestino, al que muchos profesionales de la comunidad médica ya llaman “el segundo cerebro”.

También optimiza los ritmos circadianos que permiten que la retina detecte cuándo hay luz y cuándo no para permitirnos regular el sueño y el descanso. Se activa cuando respetas los ciclos de sueño y vigilia, con el ejercicio moderado y priorizando los alimentos no procesados.

oxitocina abrazos

Ya sabes: hoy, y siempre, abraza, abraza y abraza.

Reparte abrazos a diestro y siniestro, y verás cómo te embellece por dentro y por fuera.

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