¿Qué fue de los parabenos?

una mujer tendida en una bañera junto a dos botellas de champú.

Hace sólo 5 años, se podían encontrar muy pocos cosméticos que no incluyeran en su envase la leyenda “sin parabenos”, “no contiene parabenos” o “paraben free”. ¿Te has preguntado por qué se ha hecho el “silencio”?

Creemos que hemos asistido a una auténtica quimiofobia en cosmética. Esta “fiebre del free”, incluidos los sulfatos y otros conservantes de nombres imposibles estuvieron en la cresta de la ola. Te contamos qué fue de ellos.

Al conocer su destino, entenderás que no es brea todo lo que se estigmatiza. Y que a menudo, detrás de cualquier “fiebre repentina”, hay una tendencia de consumo cuya principal dirección es el marketing.

¿Cómo podemos estar seguras de que detrás de una moda “free” no está únicamente el reclamo comercial?

Estudios contradictorios

Todo nació de algunos estudios, como el de 20024 de la Universidad de Reading, de Edimburgo, que relacionaba el consumo de parabenos con el cáncer de mama. Sin embargo, otros muchos efectuados posteriormente lo desmienten.

Algunos de los confirmantes pertenecen nada menos que al Comité Científico Europeo de Productos para el Consumo. Así que, por seguridad se estableció en 2006 una concentración máxima del 0,4%, y este es el límite actual en la Comunidad Europea.

Además, sólo están autorizados para su uso los conservantes que disponen de un dossier de seguridad completo aprobado por el Comité Científico de Seguridad de los Consumidores.

Para avalar la controversia, un dato curioso: la leche materna podría contener parabenos. ¿A que nunca lo hubieras podido imaginar?

Nuestros laboratorios arrojan luz

Está claro que la preocupación por “los peligros asociados a los químicos sintéticos” originó en su día nuevas conductas de compra. Así fue el caso de la búsqueda de los cosméticos “sin”: “sin parabenos”, “sin siliconas”, “sin sulfatos”…

Sin embargo, utilizar, por ejemplo, el término “sin parabenos” es un error de acuerdo al nuevo Documento Técnico sobre reivindicaciones relativas a productos cosméticos, con elementos que son aplicables desde julio de 2019.

La razón es que este tipo de claim desacredita a aquellos parabenos aceptados por el Reglamento (por tanto, seguros para su uso en cosmética), haciendo caer al consumidor, vulnerable por la información que recibe, en un error.

En este caso, son necesarias más directrices para proveer una protección adecuada tanto a consumidores como a profesionales respecto a claims engañosos. Por eso nosotras no lo hacemos.

Desde este punto de vista, es importante invertir en educación del consumidor, pues la evaluación de seguridad de los cosméticos es igual en todos los casos.

Por tanto, cualquier producto cosmético tiene que cumplir con las normas de seguridad establecidas en el Reglamento.

¿Y los sulfatos y siliconas?

champú y acondicionador para pelo largo

Los sulfatos sirven para eliminar de manera eficaz los restos de suciedad de cualquier superficie cutánea. Existen dos tipos, los dañinos y los amables.

Para terminar antes, porque la lista sería eterna, te transcribimos estos últimos, los “buenos”:

Sodium Coco-sulfate, Sodium Cocoyl Isethionate, Cocamidopropyl Betaine, Cocoamphoacetate, Coco Betaine, Cocoamphodipropionate, Disodium Cocoamphodipropionate, Disodium Cocoamphodiacetate y Lauroamphoacetate.

Y terminamos con las siliconas. Aquí si te diríamos que las evites en la medida de lo posible porque no hacen sino ensuciar y aportar peso, tanto al cabello como a la piel.

Y como norma general, te aconsejamos siempre que elijas el producto que menos ingredientes lleva.

¿Te habíamos hablado ya del “menos es más”?

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